Acompaño a nuevos managers y jefaturas para que consoliden su rol rápidamente, y ayudo a las empresas a reducir el riesgo de que una promoción no funcione.
En muchas empresas, la promoción a roles de jefatura se basa en el desempeño técnico.
Es una decisión lógica… pero incompleta.
Cuando un líder técnico es promovido sin acompañamiento específico en la transición de rol, el impacto no tarda en aparecer:
El problema no es la persona.
El problema es no acompañar el cambio de rol en un momento crítico.
Este patrón se repite una y otra vez:
Formar líderes no es enseñar conceptos inspiradores.
Es reducir el riesgo de que una promoción estratégica no funcione.
El proceso con Carolina marcó una diferencia en mi forma de abordar situaciones y liderar. Logré afianzar y cohesionar a mi equipo de trabajo, elevando el nivel de desempeño de nuestro contrato en un contexto desafiante. Además, pude ordenar ideas, priorizar con claridad las acciones necesarias y comenzar a actuar de manera más ejecutiva y efectiva. Esta experiencia fortaleció mi desempeño, permitiéndome contribuir con mayor seguridad y consistencia. Hoy soy considerado para contratos de mayor responsabilidad y participo en instancias gerenciales.
En general se espera que el primer año de jefatura sea más de caídas o de adaptación, y sinceramente creo que el haber empezado con este acompañamiento hizo que se me hiciera todo más fácil, que tuviera menos caídas, sabía dónde ir, sabía cómo responder. Y ese trabajo durante todo el año, a fin de año se vio reflejado: tuve una evaluación sobresaliente, lo nota mi jefe, lo nota el resto, me siento más considerada, y es porque efectivamente logré superar algo que no era tan simple: tomar bien el liderazgo, hacer que el equipo funcione y que por ende las cosas funcionen. Y hoy me siento reconocida, me siento bien y estoy muy contenta con el resultado.
Tras mi experiencia y las herramientas adquiridas, decidí extender el proceso a uno de los dos supervisores a mi cargo. Este supervisor presentaba dificultades de comunicación, tanto con su equipo como con el cliente, lo que afectaba la efectividad de sus intervenciones en las reuniones de seguimiento con el mandante.
Durante el proceso, su desempeño mostró una evolución significativa: comenzó a comunicarse mejor con su equipo, a prepararse con mayor rigor, intervenir con criterio, proponer soluciones y adoptar una actitud más profesional frente al cliente.
Hoy se muestra más proactivo, preciso en sus intervenciones y genera mayor confianza en cada interacción con el cliente.
Evalúa la efectividad de un nuevo jefe
Un diagnóstico en 5 minutos que te dice exactamente dónde está fallando tu nuevo jefe y te entrega una guía práctica para empezar a intervenir esta semana.
Hacer diagnóstico gratuitoEs el proceso que diseñé para acompañar a nuevos jefes y managers en sus primeros 3 meses, ayudándolos a alcanzar efectividad real y evitando los errores típicos que afectan al equipo, la productividad y el clima.
Tres Modalidades:
¿Para quién es? Organizaciones que promueven expertos a posiciones de liderazgo, incorporan nuevos jefes o mandos medios, operan en entornos de alta exigencia, y necesitan resultados en plazos cortos.
El fundamento del programa es establecer relaciones de confianza en el equipo. Estudios muestran que las personas que trabajan en organizaciones donde hay alta confianza son más productivas, tienen más energía en el trabajo, colaboran mejor con sus colegas, y se mantienen más tiempo con sus empleadores. También sufren menos estrés crónico y son más felices con sus vidas.
Una vez que se establece un marco claro para abordar las cosas de manera honesta y ágil, se fomenta una cultura de retroalimentación, la confianza florece y todo lo demás empieza a fluir.
Soy Psicóloga UC y Magíster en Dirección de Recursos Humanos de NYU, con cerca de 10 años de experiencia en Capital Humano.
Desarrollé mi carrera principalmente en Chile, y también lideré el área de talento a nivel global en una empresa tecnológica en Nueva York, en un contexto de alto crecimiento y fuerte presión por resultados. Ahí observé de primera mano cómo la velocidad organizacional tensiona especialmente la transición al liderazgo.
Esa experiencia reforzó una convicción: sin las herramientas adecuadas, incluso profesionales altamente competentes enfrentan fricciones innecesarias en sus primeros meses como líderes.
En los últimos años he acompañado personalmente a nuevos jefes en ese momento crítico, ayudándolos a consolidar su rol con mayor claridad, legitimidad y foco en ejecución. El Acelerador de Nuevos Líderes recoge esa experiencia y la convierte en un proceso práctico para los primeros 90 días.